domingo, 10 de junio de 2018

Los muertos vivientes actualmente


Por Modesto Lule MSP


Hubo etapas de soledad en mi estancia en Los Ángeles California que fueron sumamente importantes porque me ayudaron a discernir muchas ideas. Recuerdo un momento cuando miré por primera vez el mar.


Yo vivía en el centro de la Ciudad de L.A. La playa quedaba como a dos horas de distancia. Siempre andaba en trasporte público para todas partes. Conocía casi todas las rutas. Así que busque la que me llevaba al mar y me lance nervioso y emocionado por saber que pronto lo iba a conocer. Aún no llegaba a mi destino mis ojos inquietos buscaban algún indicio del mar en la distancia. Cuando apareció me puse de pie y me fui a la parte de enfrente del autobús para poder verlo. No me importo que la gente se diera cuenta de mi asombro. Fije mi vista en la planicie verdosa y azul. Mientras más avanzaba el autobús, un ruido hasta ese momento desconocido aumentaba, era el ruido del mar. No es lo mismo escucharlo en un video. Cuando estaba muy cerca pedí bajarme. Camine como hipnotizado, como sonámbulo, como persona sin ninguna voluntad con dirección a la playa. El mar era mi único objetivo y mi único final en ese instante. Fue algo que se quedó en mi mente para siempre y ahora que lo recuerdo hace que me vuelva a estremecer. El mar, el ruido de las olas, su extensión, su profundidad, el horizonte, su brisa, el graznar de las gaviotas, el sol, su color, su todo. El mar es el mar y ese día pude verlo.



Parece ser que las películas y las series han rescatado el tema de los muertos vivientes. Hace tiempo viajando a un lugar de misión el autobús puso una película que se me hacía un tanto cursi y hasta ridícula. No tenía ganas de verla pero era imposible no escucharla pues era un autobús que traía cuatro pantallas distribuidas en todo el interior. Cerré los ojos e intenté dormir. No pude, el ruido de la película era muy alto. Durante mucho tiempo no miré la película pero cuando llevaba más de la mitad me atrajo la atención. La trama era la siguiente: un zombie (muerto viviente) narraba su vida. Decía que lo único que le atraía y movía era buscar humanos y comer el cerebro, (al parecer es lo único que les gusta o por lo menos en esa película) Un día entre los humanos le llamó la atención una mujer joven y bien parecida. La embarró de sangre y la hacía parecer como otro zombie para que sus compañeros no la comieran. Le buscaba a ella comida para humanos en los lugares abandonados y le gustaba mirarla pero no sabía porque. No le cruzaba en su mente comerla. Varias cosas pasan en su vida y la mujer se enamora (del zombie) por su forma de ser para con ella. Él también se enamora y al final deja ser de zombie y se transforma en humano. Los humanos atacados por los zombies descubren la receta y buscan hacer que los otros zombies se enamoren también de un humano. Pude sacar una reflexión de una película que se me hizo un tanto tonta, (trata siempre de sacar algo de bueno donde aparentemente no lo hay). Algunos de nosotros caminamos en muchos casos de forma insensible como la del zombie. Somos egoístas, no nos preocupan en sí los demás, y hay algo en la vida que siempre perseguimos, puede ser dinero, sexo, cosas materiales, drogas y más. El muerto viviente persigue a los humanos para comer su cerebro, eso es lo único que lo hace moverse. Su vida es así siempre, hasta que le destruyen su cerebro o en esa película se enamora. El amor en esa película cambio el modus vivendi (modo de vida) de esos muertos, los hizo sensibles y lograron tener un sentido por el cuál vivir.

La capacidad de asombro que poco a poco el hombre va perdiendo es alarmante. Ya nada le dice nada. Cuidemos y alimentemos esa capacidad en cada uno de nosotros. No hay que dejar que la rutina gane la batalla. Cuando ya nada nos sorprenda seremos insensibles, cuando seamos insensibles seremos como muertos que caminan.

“No son muertos, los que en dulce calma
en paz reposan en la tumba fría;
muertos son los que tienen muerta el alma
y viven todavía”. (Antonio Plaza)

Antes de despedirme te pregunto:
¿El día de hoy te has asombrado con algo?


Hasta la próxima.









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